12 hungry men.

Por fin he visto, 12 Hungry Angry Men (Sidney Lumet, 1957):

Hombre, quizás están cabreados con el técnico del aire acondicionado…

Debo decir que pese a lo aparentemente simple de su trama, no logro entenderla. Mucha gente me habla maravillas de ella y yo la verdad que no la he disfrutado en su totalidad, bien sea por lo poco que me interesa a priori el género o bien por lo repetitivo del esquema de desarrollo y progresión del mismo.

SPOILER ALERT. A partir de ahora voy a exponer cosas que de algún modo u otro van a revelar explícitamente partes de la trama, recomiendo a quien no haya visto 12 Angry Men que siga leyendo bajo su responsabilidad porque quizás al final resulta que todos estaban muertos.

No voy a hablar de los significados y cuestiones obvias, como la representación demográfica que se hace con cada uno de los miembros del jurado (el racista, el conservador, el empresario…), ni de la cuestión social, ni de la obligación social vs la responsabilidad moral (norma vs. código), ni de que no haya presencia femenina entre los miembros del jurado ni nada de nada, voy a exponer cosas que me han llamado la atención.

El uso del  clima como  treceavo miembro del Jurado. Un clima húmedo, asfixiante, ciertamente opresor y funestamente irónico, un  clima asqueroso de pantano y mosquitos, vamos de valencia goes Campus Party; aunque llueva, la temperatura no varía, el mismo calor, el mismo tedio, una atmósfera obviamente deudora del cine negro a parte de una excusa que permite entablar recurrentes temas de conversación entre los personajes, hábil y fútil a partes iguales. Un clima que claramente se mimetiza con la intensidad del proceso, o bien hace que ésta aumente.

La relación entre Henry Fonda como Jurado #8-Davis y de Joseph Sweeney como Jurado # 9-McCardle,  pero no sólo la relación entre ellos sino su presentación y la oscura analogía que parecen representar para con el padre asesinado y el hijo acusado.

12angrymen01

Henry Fonda y Joseph Sweeney desconcertados ante el estreno de 13D Angry  Men.

A Henry Fonda, no tardan en llamarle la atención ni bien pasados 9 minutos; él permanece ajeno al jurado, mirando por una ventana, aparentemente ensimismado hasta que le interpelan para que se siente con los demás miembros, un simple gesto que sirve de preámbulo y complemento a la personalidad que el personaje mostrará a lo largo del film.

Claramente Henry Fonda va a darlo todo por dar la nota, no sé si es porque en su casa su mujer le pega a sartén abierta, o bien porque el ritmo de la película se ha planteado así pero el caso es que Henry Fonda va a hierro desde la primera votación y no se tiene ningún pudor por maquillarlo.

Por otro lado, Joseph Sweeney siquiera está en la sala; su ausencia, en un principio, no está motivada por su ensimismamiento o por su personalidad, simplemente porque aún no ha llegado, quizás matizando la idea de que debido a su edad, a priori, nadie le tiene en cuenta; de lo cuál hablará más tarde queriendo matizar el testimonio del anciano. Un forma sutil pero efectiva de excluir a un personaje de un grupo, de marcarlo y con ello separarlo.

Bruce Wayne y Alfred tras acordar quién se va con la rubia y quién con la morena.

En un principio, estos dos personajes se acercan y se separan por vestuario, además, son los dos únicos personajes que han revelado su nombre; quizás la idea que se quiere expresar es que se han ganado el derecho al nombre por no aceptar de base las normas del sistema, lo que, imagino, vendría a ser el mensaje del film. Todo el mundo tiene derecho a la justicia, sólo que algunos no saben que hay que ganárselo (¿?). A parte de hablar de las connotaciones negativas del clasismo y de las de la falta de respeto. Escuhar para ser escuchado.

Hasta aquí, todo bien…

duda razonable

La que fue quebrada regresará a minas Tirith.

¿Qué? ¿Cómo? Henry Fonda tiene EL MISMO MODELO de navaja con la que asesinaron al Padre. Vaya wapo… pero… espera ¿Por qué?; ¿por qué un arquitecto bien posicionado tiene la misma navaja que un chaval de las Barranquillas?

La navaja de Henry Fonda es lo que da a lugar a que se instale la duda razonable total, ese es el primer punto de giro hacia esa duda razonable total, es el momento exacto en que los personajes en su totalidad deben justificar su voto de culpabilidad. Esa navaja es lo que hace que el barco de la culpabilidad vire hacia la inocencia.

¿No es curioso?                                                              
¿No es DEMASIADO curioso?
¿Saben qué otra película de mismo género se produce ese año?

Obviamente, toda la película, gira entorno a la idea de que el Acusado sea culpable o inocente y la responsabilidad de aquellos que han sido designados como jurados… nunca importa quién sea el asesino en caso de que el Acusado sea declarado inocente, no, de eso no va la película… va de cómo la sociedad se enfrenta a esas situaciones; de cómo nuestra formación como individuos nos predispone para emitir uno u otro veredicto, vale, hasta ahí correcto pero… venga, vamos a ello… Y si… ¿ y si Henry Fonda es el asesino? ¿Y si bajo su máscara de relativismo Henry Fonda es un frío y calculador psycho que juega con el jurado de tal modo que cambien su voto sólo para demostrar hasta qué punto es capaz de manipular a los que le rodean? El talante y el temple de Henry Fonda generan una sospecha de que sabe algo más; en si, haber ocultado la navaja le ha permitido manipular la situación hasta ese momento. Ha jugado con ventaja. Henry Fonda guía a los personajes durante toda la película de un modo muy consciente, pudiera decirse que incluso fingido y casi siempre con una sonrisita de satisfacción.

A parte, sorprende brutalmente el acoso al que termina siendo sometido George C. Scott Lee J. Cobb como Jurado #3 en el último segmento del film, la frialdad con la que es tratado y el modo en que le presionan para que cambie de parecer. Más que un intento consensuado por abrirle los ojos ante la duda razonable la situación deviene en un implacable acecho silencioso, en el típico bullyng de patio de colegio. Aunque finalmente lo que hace que se derrumbe es que asuma la rotura familiar con su propio vástago, es la presión del grupo lo que empuja que la voluntad de su juicio se vea comprometida:

De culpable a inocente por la vía del linchamiento popular.

Lee J. Cobb, target acquired.

Con ello, se establece la triple analogía del filme; un padre que ha perdido a su hijo en vez de un hijo que ha perdido a un padre, pero no de una forma absoluta como en el proceso por el cual se ha conformado el jurado; Lee J. Cobb ha perdido a su hijo en un grado relativo, puede recuperarlo siempre y cuando acepte que el orgullo es lo que le ha alejado de él.

Contestando a la pregunta anteriormente formulada; durante 1957 fue estrenada Witness for the Prosecution de Billy Wilder. ¿Recuerdan Testigo de Cargo? Eso de soy culpable bueno no pero sí… pero no pero sí…

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